A veces, el amor no se trata solo de sentir, sino de resistir. Nos prometimos un futuro juntos, pero el destino tenía otros planes. Nos separaron, no porque quisiéramos, sino porque había reglas que no podíamos romper. Aun así, seguimos luchando en silencio, con cartas que nunca recibieron respuesta, con recuerdos que se volvieron nuestro refugio y con la esperanza de que un día, cuando el tiempo estuviera de nuestro lado, podríamos volver a elegirnos.
Esta es la historia de un amor que desafió la distancia, de dos almas que, aunque forzadas a alejarse, nunca dejaron de pertenecer la una a la otra.
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