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ðŠðð¡ð¢ð£ðŠððŠ . . . . . . en donde otros vieron
locura, él alegó justicia. Por actos que
muchos llamaron monstruosos, y por una
violencia que él sostuvo como necesaria,
el rey Jaehaerys I declaró el exilio de su
propio nieto, Aegan Targaryen.
Montado en su dragón, cruzó el mar y en Volantis alzó un imperio entre ruinas y ambición, fue coronado por miedo y por conquista. Tomó esposa de una casa poderosa y de esa unión nacieron prÃncipes, forjados no en paz, sino en voluntad.
En el 112 a.c., enviada por su padre, Rhaenyra viaja con el peso de una misión diplomática: apagar los rumores que crecÃan como fuego entre paja, esos que hablaban de la ambición del exiliado y del brillo peligroso en los ojos de su hijo mayor, Daevan Targaryen.
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