Prólogo:
La noche estaba teñida de un silencio denso, como si el universo entero hubiera dejado de respirar. Yo, atrapada en una maraña de sentimientos encontrados, no entendía cómo habíamos llegado a este punto. ¿Cómo, después de todo lo que habíamos compartido, podía mirarme a los ojos y, con una simple palabra, destrozar todo lo que habíamos construido?
El viento, como un testigo mudo de mi dolor, azotaba mi rostro mientras las emociones que intentaba sofocar se desbordaban, sin control, sin piedad. El motor de la moto vibraba bajo mis manos temblorosas, pero no era el miedo lo que me hacía dudar, sino el agujero inmenso que se había abierto en mi pecho, como un abismo que me tragaba lentamente.
"Lo siento", me dijo, esas dos palabras que ya no significaban nada. La traición estaba grabada en su voz, y la promesa rota, la que había sido nuestro refugio, ahora se desmoronaba como un castillo de arena. ¿Cómo podía alguien a quien había amado tanto convertirse en este extraño? Un desconocido que ya no podía mirar sin sentir que se me deshacía el alma.
No era solo la rabia lo que me consumía, sino la sensación de que en ese instante había perdido algo mucho más profundo que el amor: mi confianza, mi seguridad, mi fe en que las promesas realmente importan.
Y así, con el corazón hecho pedazos y los recuerdos pesando sobre mí como losas, me alejé de él. La carretera frente a mí era oscura, como mi futuro ahora, incierta y peligrosa, pero al menos estaba sola, y por fin podía llorar sin miedo a que alguien lo viera.
Porque, aunque lo amara con todas mis fuerzas, la verdad ya era innegable: nada volvería a ser igual.
En un mundo donde el pasado pesa como una sombra, los secretos y las mentiras se entrelazan con los corazones de aquellos que intentan protegerse mutuamente. Queriendo quitar aquella venda de sus ojos de una forma cruel y despiadada.
-Tus mentiras lo están arruinando todo -susurró ella, mientras las lágrimas se deslizaban por sus mejillas-. ¿Podrías volver a ser el chico del que me enamoré? -casi se lo imploró, su voz temblando de desesperación.
Él la miró, con tristeza y determinación.
-Por mucho que desee cambiar, este soy yo -dijo, señalándose a sí mismo-. No puedo borrar mi pasado ni seguir huyendo.
Ella tomó sus manos con desesperación, como si su toque pudiera salvarlo.
-Entonces, déjame entrar en tu mundo -exclamó, su mirada suplicante-. Déjame ser parte de ti para que no tengamos que alejarnos.
Él separó sus manos, colocándolas suavemente en sus mejillas con una expresión seria. A pesar del brillo en sus ojos provocado por las lágrimas contenidas.
-Eso es imposible -respondió-. Si te involucro en esto, no habrá vuelta atrás. Siempre estarás en peligro, y yo tendría que dar mi vida por ti. No soportaría que alguien te hiciera daño. Eres lo mejor que me ha pasado, Zee, y te seguiré amando aunque no esté junto a ti.
Esas palabras marcaron el "fin" de su historia. Pero ninguno de los dos estaba dispuesto a terminar esa conexión que habían creado, esa mágica y extraña relación en la que se habían involucrados. Así que la pregunta es, en un juego de amor y sacrificio, ¿podrán encontrar la manera de estar juntos sin perderse a sí mismos?
¡¡¡Holis!!!
•Esta creación mía tiene desde un profundo romance hasta unas miles de tragedias, así que les pido paciencia y comprensión.
•Esta historia ya la tenía hecha y subida pero decidí mejorarla en ciertos aspectos para volverla a publicar.
¡¡¡ESPERO LA DISFRUTEN!!!