Tadashi termina llevándole la cena al dormitorio y probando la durabilidad de la silla de oficina colocándose en el regazo de Kei. "Podrías inspirarte en Internet", murmura, mirando el cursor en la pantalla parpadeando sobre un documento en blanco. "Internet no pasó por la dolorosa tortura de presenciar el ritual de apareamiento más tonto del reino animal", se queja. La risa de Tadashi le hace cosquillas en el cuello a Kei, un resoplido de aliento caliente lo complace hasta lo más profundo. Si Kageyama y Hinata sienten aunque sea la mitad de esto el uno por el otro -y él cree que así es- Kei les debe un jodido lindo discurso. Después de todo, había sido testigo de su extraño cortejo desde primera fila. ¿Quién mejor que él para decirle al mundo cuánto significaban esos dos idiotas el uno para el otro? [O la relación de Kageyama y Hinata a través de los ojos de Tsukishima mientras intenta escribir su discurso de padrino.] /// Todos los derechos a villainphilia en Ao3.
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