
En Saturno reposan las historias que jamás encontraron su final, y allí también laten, casi apagados, los amores que el tiempo creyó borrar. Me pregunto si algún día Saturno tendrá piedad... si devolverá lo que arrancó de mis manos cuando aún ardía. Pero tal vez no fue el destino, sino yo misma... yo, que elegí habitar Chernóbil: un lugar donde las heridas no sanan y el corazón se queda vagando entre ruinas, aferrado a un amor que todavía quema aunque ya no existaAll Rights Reserved