Un muchacho es juzgado y humillado después de que su exnovia difunde un video íntimo sin su consentimiento. Las miradas, las risas y los susurros lo siguen a todas partes, marcándolo como si cargara con un pecado que nunca eligió. La vergüenza se convierte en miedo. El miedo en odio. Y el odio...en algo mucho peor.
Porque cuando nadie te escucha, cuando nadie te defiende...la mente encuentra otras formas de hacer justicia.
Y no todas... son humanas.
Todos los derechos reservados