El destino juega con hilos invisibles, teje encuentros y despedidas con la misma delicadeza con la que el viento acaricia el mar, nos regaló instantes en los que fuimos todo, en los que nuestras miradas hablaban un idioma sin palabras y ahora, nos coloca en este punto incierto, donde el eco de lo que fuimos resuena en el silencio.
Tal vez quiso enseñarnos que el amor no siempre es permanencia, sino intensidad, que algunas almas se cruzan para encenderse, aunque el fuego no dure para siempre, o quizás, simplemente, aún no ha escrito el último capítulo de nuestra historia.
Tras un año después de aquellos juegos, ambas almas que fueron obligadas a separarse, el destino planeaba volver a reencontrarlos.
Ella, siguiendo su vida con una mezcla de ambición y ganando poco a poco más necesidad de poder, aún estando rodeada de dinero se sentía incompleta.
Él, siendo marcado por su pasado le era imposible retomar su camino, pero con ayuda de nuevos conocidos, intentó reencontrarse a sí mismo, tratando de dejar atrás los recuerdos que lo perseguían.
Ahora entre nuevas oportunidades, tendrán que averiguar si esta segunda oportunidad es suficiente para seguir adelante.