Cerca del Vacío
Jamie y Audrey se conocen desde hace años. Demasiados como para fingir que son solo coincidencia. Crecieron bajo apellidos pesados, de esos que exigen compostura antes que verdad, y aprendieron pronto a no mostrarse completos. Llamarlos amigos les queda pequeño. Enemigos les queda grande.
Ella es silencio afilado, control, fuego contenido. Él es risa ensayada, provocación constante, una sensibilidad que aprendió a esconder antes de que doliera. Audrey perdió a sus padres demasiado joven y se refugió en Max, su hermano, su eje. Max lo vio todo desde el principio: supo que entre ellos había algo más, siempre lo supo, pero jamás se entrometió. Tal vez por amor. Tal vez por miedo. Jamie es su mejor amigo. Su hermano elegido.
Jamie, en cambio, creció siendo observado como proyecto. Sus padres no ven a un hijo, ven un heredero, un legado que no puede fallar. La exigencia lo formó y lo quebró a partes iguales. Por eso provoca a Audrey. Por eso ella resiste. Porque reconocerse sería aceptar que perder es posible.
Lo suyo vive en ese espacio incómodo donde nadie se atreve a nombrar nada. Cerca del vacío. Y peligrosamente cerca de arder.