Solo quería descargar un juego. Encontré Nexus, una app sin descripción pero con miles de reseñas diciendo: "No lo abras". Lo hice de todos modos.
En cuanto la ejecuté, mi celular vibró, la pantalla brilló... y mi mundo desapareció. Desperté en Hazbin Hotel, rodeada de demonios. No era un sueño. No era un juego.
Salté de un universo a otro-Miraculous Ladybug, My Little Pony, Helluva Boss, etc-buscando respuestas, pero algo no encajaba. Algo me seguía. O eso creía... Hasta que entendí la verdad: si no descubro qué debo aprender en cada mundo, jamás volveré a casa. Y tal vez, el mayor enemigo no estaba ahí afuera... sino dentro de mí.
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