Palabras bla, bla, bla, bla, todas quedaron en el aire, y se esfumaron con el viento, mientras mi corazón, por un instante dejó de latir, mi garganta seca buscando un poco de aire y, el mar de mis ojos, se levantó en un tsunami arrasando a su paso, mis ganas de amarte.
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Que me perdoné el tiempo por querer detenerlo cuando te miro
Porque hay lugares en mi corazón que son más tuyos que míos
Somos una casualidad llena de intención