Toda tu vida puede cambiar en cuestión de minutos, a veces, en segundos. Una simple frase o palabra puede descolocar todo tu mundo.
Diana Collins no pidió ser una semidiosa, mientras el resto tenía su lugar, ella todavía se buscaba a sí misma. Cuando Percy llegó, logró todo lo que ella soñaba en cuestión de días. Sentimientos encontrados comenzaron a florecer en los cuerpos de ambos.
Tan solo eran dos niños normales, bueno no del todo, a los cuales sus padres les contaban historias fantásticas sobre mitos griegos. Ambos acabaron en un campamento protegido de los peligros místicos a los que estaban sometidos, de forma distinta, con historias distintas, pero a su vez, con multitud de similitudes.
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