La Leyenda del Canaima

La Leyenda del Canaima

  • WpView
    LECTURAS 228
  • WpVote
    Votos 1
  • WpPart
    Partes 9
WpMetadataReadContinúa
WpMetadataNoticeÚltima publicación lun, mar 9, 2026
No es una montaña, es una ciudad. Es una leyenda que debe contarse. Cuando la pequeña Valerie de apenas quince años vio por la ventana, no vio más que dolor. La ventana de su apartamento que miraba hacia el patio exterior de las torres residenciales. Allí, en el patio que dejaba entrar toda la lluvia artificial que la ciudad derramaba. Con su pequeña mano dibujó una sonrisa en el empañado vidrio. El vidrio que se había empañado debido al vapor acumulado de la gente vestida de negro apiñada dentro de su pequeño hogar. Lo primero que vio fue su corazón que estaba allí abajo. Por el ojo de la sonrisa dibujada en el empañado vidrio, Valerie vio su corazón, allí afuera, solitario y mojado. Con una mancha de sangre que se mezclaba con la lluvia, formando ríos coloridos que viajaban plácidamente hacía las alcantarillas que recolectaban toda su tristeza. En medio del patio, también vio a su alma. Su alma que estaba echada en la grama, lloraba. Su alma lloraba saladas lágrimas de amargura. Esa escena es la que contemplaba Vale desde el ojo de la sonrisa dibujada en el empañado vidrio. Una vieja con la piel de cien años desparramada por su rostro se sentó al lado de Vale. La niña la ignoró. Pero la vieja permaneció sentada a su lado. Cuando Valerie se cansó de ver por la ventana y se reacomodo en el sofá viendo hacía el interior de la casa, le pareció que esa no era su casa. ¿Desde cuando la sala era tan grande y oscura?. Caminaban y charlaban alegremente todo tipo de personajes, unos vestidos de soldados con ropa de camuflaje y otros vestidos de ropa de iglesia con largas sotanas negras que los cubrían. Con el ceño fruncido la vieja volteó a verla. Valerie se asustó. - Pobre niñita, ya no sirves para nada, cuando uno pierde a su madre ya no sirve para nada - Dijo la vieja y se levantó.
Todos los derechos reservados
#375
city
WpChevronRight
Únete a la comunidad narrativa más grandeObtén recomendaciones personalizadas de historias, guarda tus favoritas en tu biblioteca, y comenta y vota para hacer crecer tu comunidad.
Illustration

Quizás también te guste

  • LA OBSESIÓN DE LUCI
  • "Amores, Errores y Algo Más"
  • Amor a Contrarreloj
  • Después de renacer , solo quiero ser  pescado salado
  • Entre dos mundos [Completa]
  • FUEGO EN LAS SOMBRAS
  • Ashbourne; Un oscuro secreto
  • 𝘈𝘭𝘮𝘢𝘴 ℝ𝕠𝕥𝕒𝕤 (Timebomb)
  • IGNEA

Siempre quiso ser doctora. Desde muy pequeña, siempre supo que nada le hacía más feliz que cuidar de los demás. Años más tarde recordaba, en múltiples ocasiones, cuando se quedaba con la mirada perdida mirando a la nada, a su abuelo. Y cómo éste, en el final de sus días, con muchos achaques y quejoso, sentado en su sillón de orejas, privado de la vista y con la movilidad reducida en sus piernas, escuchaba a su nieta que le decía: -Yo te voy a cuidar y te vas a poner bueno, ¿Verdad, abuelo? -¡Sí, hija... Sí! -le respondía el pobre hombre. Aunque él sabía que le quedaba ya muy poca vida en sus carnes. -¡Mira, abuelo! Te pongo esta inyección. ¡Pero... no llores! que ya eres mayor y los mayores no lloran. ¿Eh? Al abuelo, ante las palabras de la niña, se le saltaban las lágrimas y trataba, en vano, que su niña no le viese llorar. Lloraba de tristeza. Sabía que la vida se le escapaba y quería aferrarse a ella para poder seguir al lado de un angelito que el cielo les había mandado. De un angelito que, tras su muerte, sería la prolongación de su vida en este mundo. El abuelo murió. Más tarde murió su abuela Caye y a ella le siguieron luego muchos más. Cuando uno es un niño no entiende por qué las personas tienen que morir y Luci no iba a ser una excepción. Lo que si tenía claro es que ella estudiaría mucho para ser doctora y sanar a las personas y que éstas no sufrieran dolores como su abuelo. De niña fue una buena estudiante.

Más detalles
WpActionLinkPautas de Contenido