Los artífices del pensamiento y la creación -escritores, científicos, poetas, pintores, escultores y directores- convergen en una verdad ancestral sobre la existencia y su resonancia en la colectividad: la disolución de la carne no decreta el fin del espíritu.
El Dr. Amadeo Gutiérrez Soto, psiquiatra en el Hospital Infantil Universitario San José, en la ciudad de Bogotá, llevaba una vida de análisis y rutina. Su interés fue capturado por una obra japonesa que una paciente le hizo recordar, fascinándolo por su profunda complejidad psicológica y artistica. Sin embargo, su inmersión en esta historia fue breve. Un derrame cerebral lo arrastró a la tumba a la prematura edad de los 55 años.
Al dejar el plano terrenal, una sorpresa impensable lo aguardaba. Despertó, sí, pero con una vitalidad física renovada que no sentía desde su juventud. Y el reflejo que el espejo le devolvía era inconfundible, aunque ajeno: el rostro de una rubia, atormentada y desarreglada.
¿Cómo asimilaría un casi anciano hombre de ciencias la transmutación de su existencia? Atrapado en un cuerpo inesperado, en un mundo que antes solo conocía como ficción, el Dr. Soto se enfrenta a una realidad que desafía la razon material y que lo obliga a redefinir el propio concepto de "vida".
Todos los derechos de la obra ''Death Note'' (incluyendo la marca, sus personajes, y todos los demas aspectos de la propiedad intelectual), estan reservados a su autor, Tsugumi Ōba y a su ilustrador, Takeshi Obata. Asi mismo, al estudio de animacion, Madhouse Inc y al director de la adaptacion al anime, Tetsurō Araki.
Obra de la portada: Saturno devorando a su hijo (Francisco de Goya)
Todo iba bien... hasta que Hawkins volvió a romperse. Desapariciones extrañas. Criaturas en las sombras. Puertas que se abren solas. Y, por alguna razón, él siempre está ahí.
Lo que empezó con miradas de desprecio y sarcasmo mal disimulado, se convierte poco a poco en algo más complicado: silencios incómodos, rescates inesperados, y sentimientos que no tienen sentido, pero que tampoco se van.
En un pueblo donde los monstruos se esconden en las paredes y la pérdida es parte del paisaje, tal vez lo más peligroso no es lo que espera en la oscuridad...
Tal vez es enamorarse de quien menos esperabas.