
Escribo porque a veces respirar no es suficiente. Porque hay noches en la que la angustia se siente tan grande que abruma, y días en los que mi propia mente se convierte en un laberinto del que no sé salir. No sé qué harás con estas palabras, pero yo las dejo aquí, como quien deja una botella al mar. Quizás alguien la encuentre. Quizás, alguien como yo.All Rights Reserved