En un pequeño pueblo rodeado de paisajes helados y ríos que serpentean entre montañas, donde el frío parece envolver cada rincón, el gimnasio local (el único que hay) es uno de los pocos refugios que ofrece algo de calor humano. Aquí, en este lugar aislado, donde las conversaciones se limitan al clima y las noticias del día, dos almas se cruzan por primera vez, sin saber que sus vidas están a punto de cambiar.
Andrea, de 25 años, acaba de llegar al pueblo, tras ser trasladada para supervisar una construcción de una represa que se lleva a cabo a las afueras de este. Se siente fuera de lugar, buscando adaptarse a un entorno que le resulta extraño y a veces solitario, en medio de un pueblo donde la vida parece detenerse bajo el peso de la monotonía.
Ana, con 21 años es una joven abogada, con la dulzura de los días tranquilos, acostumbrada a la calma de su hogar. Su naturaleza reservada y su amabilidad la hacen brillar en su silencio, mientras guarda para sí misma todo aquello que no es evidente a través de la superficie. Es la menor de sus tres hermanos, un tesoro para ellos y para sus padres. Aunque es la persona menos propensa a salir de su zona de confort, su deseo busca algo más allá de las paredes familiares, un camino que quizás ni ella misma se atreve a continuar.
En cuanto sus vidas se entrelazan, Andrea comienza a cuestionarse si algún día será digna de alguien como Ana, de su calidez, de su luz, de todo lo que parece tan fuera de su alcance. Descubrirlo se vuelve para ella una droga tan necesaria como el primer suspiro de la mañana.
(LGBT) Eva siempre ha creído tener el control absoluto de su vida, un equilibrio aparentemente perfecto entre su relación con Camilo, la frágil armonía de su familia y los retos de su carrera universitaria. Pero todo cambia cuando una fuerza irresistible se cruza en su camino, desatando un torbellino de emociones que amenazan con derribar su mundo cuidadosamente construido.
La tranquila existencia de Eva se ve sacudida cuando decide aventurarse en un intercambio estudiantil en la vibrante ciudad de Toronto. Es ahí en donde conoce a Hope, una enigmática belleza rubia de ojos color miel y cabellos teñidos en color neón, que despierta en Eva sensaciones desconocidas.
Lo que comienza como una simple curiosidad se convierte en un viaje emocional vertiginoso, ya que la presencia de Hope la lleva a cuestionar cada aspecto de su vida, desafiando la imagen que tenía sobre sí misma y obligándola a enfrentar sus verdaderos deseos.
A medida que se sumerge en esta fascinante conexión con Hope, Eva se encuentra cada vez más alejada de su vida anterior, de Camilo y de su familia. En este viaje de descubrimiento personal, Eva se ve obligada a confrontar sus miedos más profundos y a aceptar la posibilidad de un amor que desafía las expectativas.