Antes del fin del verano
Para Willow Vega Bennett, la libertad no sabe a gloria, sino a café quemado de aeropuerto y
a la salitre del Canal de la Mancha. A sus veintiún años, ha llegado a Brighton con un
puente roto a sus espaldas: el que separa el legado de su padre, cargado de ruidos y plazas
madrileñas, del de su madre, hecho de lluvia fina y porcelana desconchada. Lo único que
Willow busca al aterrizar en Inglaterra es desaparecer.
Lo que empezó como un intento de refugiarse en la calma de la casa de sus abuelos se
complica cuando el pasado, con su extraña capacidad para nadar, la alcanza en la costa
británica. Allí se cruza con Rowan Harrison, un chico de mirada cortante y manos
manchadas de grasa que conoce cada secreto del puerto. A diferencia de los demás,
Rowan no ve en ella a la nieta que busca un cambio de aires; la observa como si pudiera
leer, capa a capa, el humo que Willow lleva instalado en los pulmones.
El verano en Brighton se convierte en una encrucijada donde no hay huidas fáciles. Willow
se enfrenta a la difícil decisión de seguir escondiéndose tras un apellido que siente ajeno o
armarse de valor para limpiar sus propias cenizas. Mientras los días se agotan y el verano
llega a su fin, Willow deberá decidir si es capaz de reconstruir las piezas de la chica que fue
o si, finalmente, está dispuesta a dejar que el fuego lo queme todo para poder empezar de nuevo.