¿Alguna vez se han detenido a pensar en cómo cambia el futuro en un abrir y cerrar de ojos? O cómo, en un instante, todo puede volverse lo contrario de lo que esperábamos. Todo puede ser mejor, o peor, en un parpadeo, y de algún modo, nunca estamos realmente preparados para lo que viene.
Nos quedamos atrapados en el presente, sí, porque siempre estamos demasiado pendientes de lo que podría suceder en el futuro. Yo, mis amigas y yo... nunca esperábamos lo que nos pasó. Nadie nos enseñó que la felicidad verdadera se encuentra en las cicatrices, en los errores que cometemos y en las pérdidas que nos dejan sin aliento.
Mis cuatro mejores amigas... Nadie creería lo que somos capaces de hacer cuando realmente nos lo proponemos. No se trata de ser perfectas, ni dulces todo el tiempo. Somos encantadoras, claro... cuando realmente queremos serlo. Y aunque a veces tengo mis reservas, me enseñaron más sobre lo que significa estar viva de lo que nunca imaginé.
Luego están aquellas otras. Las que te miran como si pudieran ver cada rincón oscuro de tu alma. No es que sean malas, ni que quieran hacernos daño, pero siempre hay algo en su mirada que te hace pensar dos veces antes de acercarte. Y aunque algunas veces me he preguntado si soy capaz de soportarlas, algo me dice que, al final, son parte de la historia que las demás y yo estamos escribiendo.
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¿Qué harías si solo te quedaran siete momentos para vivir?
Durante más de veinte años me esforcé por ser mejor, por cumplir expectativas ajenas, por esconder quién era realmente. Viví, o al menos lo intenté. Pero nunca fue mi vida. Fui un reflejo de lo que otros esperaban, sacrificando mi felicidad en el intento.
Todo cambió en un viaje de tres días. Amigos, nuevas ciudades, rostros desconocidos... y ella. En medio de un escape improvisado, conocí a la persona que pondría mi mundo de cabeza. Una conexión inesperada. Un destello de lo que pudo ser.
Pero el pasado no perdona, y algunas heridas son demasiado profundas para cerrarse.
Sin embargo, si algo aprendí en mis últimos siete instantes... es que incluso en el borde del abismo, una sonrisa puede redimir una vida entera.
Romance LGBT. Apto para todo mayores de 18.
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