En los interminables pasillos de la Gran Ciudadela, un joven Septón (antes príncipe) encontró un viejo libro olvidado tan pequeño, que parecía ser un diario. Posiblemente ignorado por las mentes más conservadoras, todo gracias al contenido pecaminoso que alberga entre sus páginas polvorientas, tinta desgastada y sin autor que lo respalde.
Descartado (o escondido) por muchos años, nunca pareció ser una fuente fidedigna para la historia de la majestuosa casa del Dragón. Quizás, una mente muy creativa abusó de su imaginación y se adentró más allá de la cordura que los Dioses nos otorgan para plasmarlo en el supuesto libro.
Aún así, nadie puede asegurar tales blasfemias escritas allí (si esa era su intención verdadera), ya que, tal información mancha deshonrosamente la reputación solemne que el Conciliador, tardó en construir para sus descendientes, ante los Siete Reinos.
Los cronistas que han dedicado devotamente su vida redactando los registros de cada reinado o acontecimientos importantes, siguen anonadados por tal descubrimiento de aquel joven Septón, quien llegó de manera inesperada a la Ciudadela siendo apenas un bebé recién nacido... 🤍✨🕯️
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