imágenes y sonidos, recuerdos efímeros llegan a mi mente. Toman la forma de fantasmas, presencias lúgubres pero joviales, ¡Sucia! gritan sus fauces hambrientas, sedientas, preparadas para corroer mi podredumbre.
En aquel caos pude escucharte, voz apacible que como el viento, chocas mi piel, te recuerdo vibrato masculino, A ti, pero sobre todo aquellas palabras que aun resuena en mi pecho,
Ouroboros, dulce niña, siempre estare aqui esperandote en el eterno devenir de la vida.
No parare de buscarte, no importa las puertas que tenga que abrir para hacerlo.
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