El paddock estaba más revuelto de lo normal ese fin de semana. Todos hablaban de lo mismo: Franco Colapinto regresaba a la Fórmula 1, ahora como piloto titular de Alpine. Lando, que no podía contener la emoción, fue corriendo a buscar a Oscar. -Oscar, ¡adivina qué! -le dijo con una sonrisa de oreja a oreja. -¿Ganaste una apuesta contra Max? -¡No! ¡Franco vuelve a la F1! ¡Con Alpine! Oscar parpadeó. Una. Dos veces. Luego simplemente lo miró. -¿Franco? ¿El mismo que no soltaba tu mano en F2? ¿El que te enseñaba frases en español que luego le decías a Zak sin saber qué significaban? Lando sonrió aún más, inocente. -¡Ese mismo! ¿No es genial? Oscar apretó la mandíbula. No dijo nada. Pero los demás pilotos ya empezaban a notar algo.
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