Ser un Potter nunca ha sido fácil.
Todo el mundo conoce el nombre.
Todo el mundo conoce la historia.
Todo el mundo cree conocerla.
Ariadna Lily Potter sobrevivió la noche en que cayó Voldemort. Igual que su hermano mellizo. Lleva la cicatriz, la sombra de la profecía y un destino escrito para ella mucho antes de que aprendiera a hablar siquiera.
Pero mientras Harry fue reclamado por Gryffindor, Ariadna fue reclamada por Slytherin.
Y desde entonces, nada ha vuelto a ser como antes.
Es seleccionada en una casa que nunca termina de quererla. Un lugar donde su apellido significa peligro, contradicción y escrutinio. Aprende rápido que ser una Potter abre puertas en algunos pasillos...y las sella en otros.
No encaja.
Es demasiado lista. Demasiado afilada. Demasiado complicada.
Una Slytherin que mantiene cerca a los Gryffindor.
Una chica criada entre el hambre y el abandono que aun así se atreve a querer aprobación. Pertenencia. Calidez.
Aprende a sobrevivir en silencio. Como siempre ha hecho.
Su trauma no grita. Se asienta. Se esconde tras el sarcasmo, un humor testarudo y una sonrisa que se quiebra cuando nadie mira.
Porque sigue siendo "la niña que vivió"
Ama con demasiada intensidad.
Protege con demasiada imprudencia.
Se olvida de sí misma con demasiada facilidad.
Ningún hechizo arregla eso.
Con el paso de los años, Hogwarts se vuelve más oscuro. Más peligroso. Y Ariadna se ve obligada a navegar rivalidades, prejuicios y algo más -algo que crece dentro de ella, lento y pesado.
Su vínculo con Harry nunca se rompe.
Su lugar en Slytherin nunca es seguro.
Su futuro nunca está claro.
Esta no es una historia de heroísmo.
Es una historia de supervivencia.
De identidad.
Del valor silencioso que exige existir en un mundo que no deja de intentar matarte-
Cuando lo único que de verdad quieres es pertenecer.
» Capítulos largos.
» Se prohibe la copia y adaptación de esta historia.
Todos los derechos reservados