Ese corazón me pertenece solo a mí
Para el mundo exterior, Kazuhiko Nukumizu es el eterno espectador, el chico que observa desde las sombras cómo las Makeine de su club literario lidian con sus corazones rotos. Es un rol que él acepta con resignación, acostumbrado al ruido de los dramas ajenos. Sin embargo, dentro de las paredes de su propio hogar, se está escribiendo una historia mucho más oscura y silenciosa.
Kaju Nukumizu, la hermana perfecta y devota, ha decidido que el mundo exterior ha tenido suficiente de su hermano. Observando con un desprecio creciente cómo Yanami, Yakishio y Komari consumen el tiempo y la energía de Kazuhiko, Kaju comienza a cerrar el círculo. Para ella, el lazo de sangre no es una barrera, sino un derecho de propiedad absoluto.
Lo que comienza como un cuidado meticuloso y una calidez hogareña pronto se transforma en una jaula de terciopelo. A través de manipulaciones sutiles, marcas en la piel ocultas bajo el uniforme y una presencia que invade cada vez más el espacio vital de su hermano, Kaju se propone borrar cualquier rastro de otras chicas en la vida de Kazuhiko.
En una atmósfera cargada de tensión sensorial y una devoción que roza la locura, Kazuhiko deberá descubrir si su hogar es un refugio o una trampa, mientras Kaju le susurra al oído la única verdad que ella está dispuesta a permitir: que su corazón, sus pensamientos y su propia existencia, no pertenecen a nadie más que a ella.