Derry no era una ciudad. Era un parásito. Un ser que se alimentaba de los miedos, las tristezas y las tragedias de su gente. Los rumores se esparcían en el viento como polvo, y las historias de niños desaparecidos no eran nuevas. No, Derry había estado construyendo su propio laberinto de sombras mucho antes de que mi hermano Eddie y yo llegáramos aquí.
Y yo, Will Kaspbrak, siempre supe que algo estaba mal. Pero nunca imaginé que esa oscuridad fuera tan profunda, tan real.
Derry era la clase de lugar en el que podías caminar durante horas y aún no saber si el sol se había puesto o si era solo el peso de la ciudad cubriéndolo todo. Las calles nunca eran realmente vacías. Siempre había algo, alguien observando. Y yo, aunque lo intentaba disimular, sentía esa mirada en la nuca. Sabía que, tarde o temprano, algo nos alcanzaría.
El verano de 1989 llegó y con él, una promesa de libertad. Pero en vez de eso, nos encontramos con la peor de las pesadillas: Pennywise, el payaso. A él le gustaban los niños. Los cazaba, los mataba, los hacía desaparecer.
Y nosotros éramos su próxima presa.
Pero no éramos solo un grupo de chicos buscando una manera de sobrevivir. No. Éramos los Perdedores. Y aunque el mundo no lo sabía, éramos mucho más fuertes juntos que separados. Nos uniría el dolor, la rabia, la esperanza. Y en el medio de todo eso, había algo más. Algo que nunca supe cómo manejar.
Mi propio miedo.
El miedo de que la oscuridad no solo se alimentara de los demás. Sino también de mí.
Tutti i diritti riservati