El Susurro De Un Corazón Roto

El Susurro De Un Corazón Roto

  • WpView
    Reads 113
  • WpVote
    Votes 23
  • WpPart
    Parts 4
WpMetadataReadOngoing
WpMetadataNoticeLast published Sat, Jun 7, 2025
WpInfo
Fiction
Romance
Cartas que escriben pero que nunca se encuentran. Los susurros de corazones rotos. Hecho pedazos, hecho cenizas Nadie sabe de dónde han salido las heridas, las cicatrices que tiene el corazón de Meiz. Meiz Lambert. Una chica que tiene sus propios demonios. Una chica que quiere destruirlos. Pero...no puede. Ella se reía de todo...pero atrás de esa risa, de esa sonrisa...oculta un gran secreto. Un trastorno hará que olvide parte de su vida. Ella es mitad ángel. Mitad demonio Cuando un demonio sonríe desata las tinieblas en la mirada de un ángel. Y a ella le gustaba sonreír.
All Rights Reserved
#41
geek
WpChevronRight
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • Blackthorn
  • El Valle De La Muerte: Rey de un ojo
  • 🍀Mysterious Past🍀
  • En la misma habitación que el Diablo [Libro 1]
  • ‹La Reyna Del Box› [PAUSADA]
  •  La Suicida es una Asesina/ Libro 1 Trilogía Psicópata  [COMPLETA]
  • DEMONIOS Relatos de Terror
  • Fragmentos de una mente rota.
  • CURARÉ TUS HERIDAS , SAGA TÚ FUERZA INTERIOR #3

Cautelosa, así es como solían describirme, una mujer recelosa pero decidida, con una visión clara de lo que quería. No desperdiciaba mi tiempo en cosas inciertas; la mujer que nunca se dejaba llevar por impulsos, la que sabía cuándo hablar y cuándo dejar que el silencio gobernara. Estas fueron las frases con las que a menudo me elogiaban, asegurando que eran cualidades excelentes, pero yo lo llamaba de otra manera. Cobarde, sí, esa definitivamente era una palabra perfecta para describirme. Tenía un pacto no escrito con la rutina, y la monotonía era mi fiel compañera. Porque la emoción, señores, no es una chispa inofensiva; es un sendero de gasolina esperando la llama que lo encienda todo. Y el fuego... lo odio. Lo temo. Porque ya lo sentí en la piel. Ya bailé al compás de sus lenguas abrasadoras, y cuando terminó, me dejó hecha cenizas. Y ¿saben qué? Fui una estúpida. Pensé que vivir en la seguridad de lo predecible me salvaría. Que si mantenía el ritmo lento y apagado, las llamas no volverían a alcanzarme. Qué ingenua. Lo que nadie te dice es que la rutina es un bosque seco, acumulando suspiros sin pasión, y el aburrimiento, un polvorín esperando una chispa minúscula para devorarlo todo. Y así fue. Evitando el fuego, caminé directo al infierno. Qué irónica es la vida; evitaba el fuego y terminé encontrándome cara a cara con el mismísimo infierno.

More details
WpActionLinkContent Guidelines