
Dicen que el amor no mata... pero lo mío fue una muerte lenta. Este no es un texto de superación, es una carta a lo que nunca se cerró. Una autopsia emocional de un cuerpo que aún late por alguien que ya no está. A veces, el dolor se queda incrustado más que el amor. Y cuando ya no hay forma de sacarlo, solo queda abrirse... y escribir.All Rights Reserved