Alma Ríos tiene la vida que muchos sueñan. Tiene fama, belleza y millones de seguidores que la siguen como un barco a un faro de paz y de perfección. Pero detrás de cada publicación perfectamente editada, hay una verdad que no puede borrar, por más filtros que se usen.
Cuando recibe una invitación exclusiva para asistir a la reinaguración de un parque de diversiones retro, escondido en un rincón olvidado del mapa, ve esta oportunidad como el momento perfecto para relanzar e impulsar su carrera. Según las palabras de dicha invitación, puede llevar a cuatro acompañantes con ella. Por lo tanto, elige a quienes, en algún momento, fueron parte de su círculo más íntimo; y, sin darse cuenta (o tal vez si, inconscientemente), a quienes aún recuerdan lo que ella tanto intenta enterrar.
Lo que empieza como un evento temático lleno de juegos, atracciones y nostalgia, se convierte en una pesadilla cuidadosamente coreografiada. Puertas que no se abren. Juegos que parecen saber todo de todo el mundo. Voces del pasado que ya no deberían existir.
Y entonces...aparece él.
Un rostro que nadie reconoce pero que, al parecer, conoce a todos.
En este parque, el espectáculo no es entretener. Es exponer.
Y esta vez, no hay edición ni filtro alguno que pueda salvarla.
Violet Huntington ha vivido la mayor parte de su vida sin poder hablar después de un fatídico accidente donde se involucro ella y su madre. Al ser una adolescente muda y con el don de escuchar más desarrollado que cualquier otro escucha llega al numero 35 de Portland Row por simple casualidad al chocarse con uno de los Karim en el archivo británico.
La persuasión de Anthony Lockwood la hace pertenecer a la agencia en donde uno de sus casos la lleva recuperar algo que nunca pensó volver a poseer.