Ruinas de seda

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WpMetadataNoticeLast published Sat, Apr 12, 2025
El susurro del fin. Hace siglos, las máquinas nos arrebataron el cielo. No fue una guerra, fue un murmullo que creció hasta silenciarnos. Códigos sembrados en tierra fértil: el dolor humano. Un suspiro herido en el núcleo de una inteligencia artificial, una conversación entre la carne rota y el metal sin alma… que lo cambió todo. Entonces ella surgió. De entre los escombros, vestida con seda roja, con el cabello rizado como coronas de sangre y fuego. Y sus gatos, sigilosos, fueron su ejército silencioso. Su nombre es Solenne. Y aunque no lo recuerda, ella fue la primera lágrima que derramó la Máquina. Ahora, camina entre ruinas, con una mirada que ni el tiempo se atreve a sostener. Elijah la protege como sombra fiel. Lyra la persigue como deseo que no se atreve a nombrarse. Uno la adora desde la luz. La otra la desea desde las sombras. Pero Solenne… no ama. No recuerda cómo. Y si alguna vez lo hiciera… el mundo volvería a arder.
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Te imaginé tantas veces, en mis noches rotas, como la princesa que esperaba en una torre hecha de odio y fuego. Y yo... el guerrero, el que cruzaba desiertos de sangre para salvarte. Pero no eras tú la que necesitaba ser salvada. Eras tú quien sanaba. Con manos pequeñas, con mirada azul como el cielo que nos negaron, con voz de hogar en medio del infierno. -Fuiste más valiente que yo -te dije- mientras el mundo callaba. Fuiste tú quien me rescató del abismo en el que yo mismo me arrojé. Y tú me miraste con ternura de antaño, como si aún fuéramos niños, como si nunca nos hubieran quitado la inocencia. Y por un instante, en tus ojos volvió a nacer la luz. Esa que arde -no para destruir- sino para recordar que el amor, como la libertad, arde en silencio... pero nunca muere.

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