Jeremay Routledge había llegado a los Outer Banks con el corazón pesado, como un saco lleno de piedras. La muerte de su madre aún le dolía en lo más profundo, pero lo que más le pesaba era la forma en que fue expulsado de su propia casa por el hombre que se suponía debía ser su protector. Un maldito borracho que le decía de todo, desde "don nadie" hasta "maldito maricón". Lo peor era que Jeremay siempre había intentado encajar, siempre había intentado ser lo que su madre y su padrastro querían, pero al final, solo fue una fuente de frustración para ese hombre cruel.
Ahora, en los Outer Banks, su única familia era John B. Aunque ambos tenían sus propios demonios que enfrentar -John B, con la pérdida de su padre y el peso de la culpa-, la conexión entre ellos era inquebrantable. John B era su última esperanza de encontrar algo que se pareciera a un hogar.
La vida en los Outer Banks nunca había sido fácil, pero Jeremay no iba a dejar que las cicatrices del pasado lo definieran. Estaba decidido a escribir su propia historia, y para eso, iba a necesitar a su primo más que nunca. Juntos, empezarían una nueva aventura, una que probablemente los llevaría a lugares oscuros, pero tal vez también hacia la luz.
All Rights Reserved