Cuando el "Dios" que la humanidad adoraba despierta, no trae paz... trae el fin.
Sus ángeles descienden como plagas, y los milagros que concede convierten ciudades en pesadillas vivientes. La fe, antes consuelo, ahora es condena.
Leo, un joven ateo de sonrisa fácil, se convierte en un testigo del apocalipsis celestial. Mientras el mundo se arrodilla ante lo divino, él es el único que se niega a creer... y eso podría hacerlo la única esperanza de una especie que ha rezado su propia sentencia.
Porque en esta nueva era, el cielo no salva. El cielo devora.
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