Por fin Ricky había conseguido trabajo a sus 21 años. Desde niño siempre deseó pertenecer a los soldados reales, aquellos que trabajan directamente con el rey y eran sus mas grandes protectores. Nunca pensó en lo grande, solo pensaba cumplir con su trabajo, pero después de varios eventos, nunca pensó llegar hasta el puesto de general y mano derecha del rey; sin saber que este mismo había hecho sus jugadas para que eso sucediera.
-Deje de tratarme como una muñeca de porcelana que se romperá al más mínimo contacto, soy el general de este país.-
-Mi bello general, no merece un trato menor a esto, por usted...daría mi país entero.-