Hay historias que no empiezan con un beso,
sino con una simple notificación.
Todo comenzó en junio, cuando una reacción inesperada abrió una puerta que ninguno de los dos sabía que necesitaba cruzar.
Lo que empezó como curiosidad se convirtió en rutina. Las llamadas, los audios, las risas compartidas a través de una pantalla... y poco a poco, sin darse cuenta, dos personas que vivían lejos comenzaron a sentirse demasiado cerca.
Pero hay distancias que no se miden en kilómetros, sino en decisiones, en miedos... y en momentos que nunca llegan a suceder. Entre confesiones, silencios, celos y verdades a medias, ella aprenderá que amar a distancia no solo es querer a alguien que no puedes tocar, sino también aprender a soltarlo cuando ya no puede quedarse.
Porque no todas las historias están hechas para durar, pero sí para cambiarte para siempre.
Tutti i diritti riservati