Me llamo Hanni, y este diario es lo único que me mantuvo a flote cuando todo parecía perder sentido.
Aquí escribí lo que dolía, lo que callé, y lo que nadie quería escuchar.
Entre el amor, la soledad y las sombras que solo yo veía, aprendí que crecer duele... pero también enseña.
No escribí esto para contar mi historia, sino para recordarte -y recordarme- que sobrevivir también es una forma de arte.
Que incluso en la oscuridad hay pequeños destellos de esperanza, si uno se atreve a buscarlos.
*Dear Me!* no es un libro.
Es un espejo.
Y tal vez, al leerme, también puedas encontrarte.