Olivia dejó todo en Argentina para ser kinesiologa en Brasil, vive por su trabajo, pero nunca imaginó que uno sus pacientes sería Agustín Giay, la joven promesa del Palmeiras. Entre ejercicios de recuperación y miradas imposibles de disimular, lo profesional y lo personal empiezan a chocar. ¿Hasta dónde se puede jugar sin quedar en offside?
En ese intento de hacer todo bien... de hacer lo correcto... los dos empezaban a entender algo que no habían querido ver del todo: A veces, hacer lo correcto... también tenía un costo. Y que ese costo... no siempre se podía disimular con profesionalismo. Ni con silencio, ni con distancia.
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