Amaia y Nahelis son dos jóvenes que representan, en apariencia, polos opuestos dentro de la misma comunidad escolar. Amaia, guiada por sus principios y un deseo sincero de justicia, encarna el bien: la bondad, la honestidad y la esperanza. Nahelis, por su parte, parece encarnar la oscuridad, con sus actitudes rebeldes, manipulaciones y desafíos constantes, personificando el mal.
Sin embargo, a medida que la historia avanza y otros personajes entran en escena, se descubre que la línea que divide a Amaia y Nahelis no es tan clara. Ambas llevan dentro luces y sombras, y sus conflictos personales y familiares las empujan a actuar a veces de maneras cuestionables.
La rivalidad entre Amaia y Nahelis se convierte en el motor central de la trama, pero a través de sus interacciones y decisiones, la historia explora cómo el bien y el mal conviven en todos, y cómo la verdadera batalla está en las elecciones que cada quien hace para superar sus propios demonios internos.
En este escenario, cada nuevo personaje que aparece altera el equilibrio entre luz y oscuridad, sumando complejidad a la historia y mostrando que el bien y el mal no son absolutos, sino caminos que se eligen día a día.
Es un viaje que el personaje emprende hacia un futuro incierto, lleno de decisiones difíciles pero emocionantes, alejándose de las expectativas de los de más