Yo soy la morsa
El verdadero infierno no es la violencia ni el dolor, sino la persistencia.
La casa de la familia respira al ritmo de su propia decadencia. Cada noche, el ritual es el mismo: el vaso de cristal opaco, el olor a sudor seco y desdicha, y la omnipresencia de un hombre que consume lentamente todo lo que toca.
Atrapado en este claustro familiar, el protagonista se ha convertido en el testigo silencioso de una condena compartida. Su rencor, ácido y silencioso, es la única cosa que lo mantiene vivo, pero también es el espejo que le muestra su propia transformación: en secreto, está replicando aquello que jura odiar.
Cuando una canción de Los Beatles se convierte en el código de un entendimiento brutal, la delgada línea entre la víctima y el verdugo desaparece.
Un thriller psicológico sobre la herencia del trauma y el precio que debe pagar una familia para comprar el silencio perpetuo. ¿Qué harías cuando la única forma de liberar a quien amas es convirtiéndote en el monstruo que juraste destruir?
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