Kazuha creía en la eternidad del arte.
Scaramouche, en su fugacidad.
Uno pintaba para quedarse.
El otro escribía para volar.
La última obra de Kazuha fue un haiku.
Nadie sabe si era un poema, una despedida... o una promesa.
Pero el arte nunca da todas las respuestas...
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❝Kazuha había quedado embelesado por el muñequito del bar de mala muerte que había descubierto por accidente en una noche cualquiera. ❞
★ Adaptación, créditos a @BUBUINGAROUD
★ Omegaverse, mpreg.
★ Mención de otras parejas.