Siendo que crecí en el seno de una familia bastante religiosa ser gay siempre fue un poco difícil. ¿Pero sabes que es peor? Porque sí, hay cosas aún peores que esas. Ser gay en el juicio final, eso es peor... y no por Dios ni el diablo, sino por las personas. Un gay condenado al infierno con miedo de verle la cara al creador mientras vaga en un mundo cada vez más podrido y muerto, peligroso para los pecadores o cualquiera que aún viva en él. Eso es aún peor que solo ser gay en una familia religiosa.
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