A quien corresponda no busca gustar.
Este poemario es una carta sin remitente, escrita con las uñas, con el grito ahogado de una niña que tuvo que crecer demasiado rápido.
Aquí hay feminidad rota, familia hecha ruinas y una voz que aprendió a doler bonito.
Es para quien se mira al espejo y no se reconoce.
Para quien heredó cicatrices, no caricias.
Para quien sobrevive, pero no olvida.
Si te duele, es porque te corresponde.
All Rights Reserved