La obsesión, no es más que la consecuencia de desear aquello que no puede pertenecernos. Al principio, parece un simple aprecio, pero pronto se convierte en un ansia que consume. Y en su estado más extremo, puede destruir tanto al objeto de admiración como al propio obsesor. Como un veneno de acción lenta. Similar al metilmercurio: se infiltra, se adhiere a lo más vital y, cuando finalmente notas el daño, ya es irreversible. Una manera muy elegante de matar a alguien.
El amor es un sentimiento hermoso, te hace sentir mariposas en el estómago. Sin embargo, puede cambiar a una persona ya sea para bien o para mal.
La obsesión te daña, es un sentimiento maligno que te puede llevar a hacer cosas que ni tú te las imaginas.
[Esta historia es de género ROMANCE y ACCIÓN se podría decir]