Las personas pueden cambiar y todo el futuro con ellas, pero la mayoría de veces no sucede, nadie puede huir de su verdadera esencia ni de su pasado y ese era el obstáculo más grande de todos.
Todos creían que terminaría bien pero lo cierto era que no era así, las probabilidades indicaban uno en millones, pero ahí estaba la diversión, porque no había mejor sensación que apostar todo aún sabiendo que podrías perderlo.
El mundo mágico se había mantenido en pie todo gracias a una profecía, aquella que involucraba a un pequeño mago que había crecido teniendo todo ese peso sobre sus hombros, no necesitaban más profecías, ni una más o tendrían esperanzas más allá de las permitidas.
Y no habría más, tan solo la profecía de Harry Potter, pero esta no era más que un cuadro colgando de un solo clavo que para pesar de todos, recaía en convencer a una sola persona de unirse a una causa que aún no se creía perdida.
El linaje no es una persona, es todo el pasado, todo lo vivido, todo lo ocurrido, y ahora más que nunca, era el arma más importante que tenían y ni siquiera lo sabían.
All Rights Reserved