Fue entonces cuando Taehyung levantó la mirada. Directo, sin temor ni filtro. Los ojos se encontraron. Un segundo, luego dos. Y algo sucedió. Jungkook sintió un pequeño vértigo. Como si el corazón se le desacomodara solo por un instante. Once con veintisiete de la mañana. Eso pensó. Eso fue lo que sintió. No fue un destello de película, ni un sonido celestial, ni una certeza absoluta. Fue más bien un latido que no correspondía al ritmo habitual. Algo dentro de él se revolvió con fuerza... y se quedó ahí, vibrando en silencio. Kookv Historia Corta
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