La Universidad de Corea reúne a los mejores estudiantes del país... y también a los más privilegiados. Para Kim Sunoo, entrar allí fue el premio por años de esfuerzo. Beca completa, prestigio, un futuro prometedor. Pero lo que no sabía es que el verdadero reto no sería ingresar, sino mantenerse. La presión académica, el entorno competitivo y una vida social que gira en torno al dinero y las apariencias empiezan a desgastarlo. Día tras día, Sunoo siente que se está quedando atrás.
Nishimura Riki, japonés, también becado, pero con una gran diferencia: él no depende de la beca. Su familia tiene dinero, conexiones, y él parece ser bueno en todo. Es el tipo de estudiante que brilla sin esfuerzo, que siempre sabe qué decir, que no necesita pedir ayuda. Y lo peor: lo sabe.
Cuando sus caminos se cruzan, el choque es inmediato. Ni-ki representa todo lo que a Sunoo le incomoda: seguridad, indiferencia, éxito fácil. Pero, a su manera directa y brusca, Ni-ki comienza a acercarse. No por lástima, sino porque hay algo en Sunoo que le llama la atención... algo que no entiende del todo, pero que necesita descubrir.
Hay solo una cosa de la que Kim Sunoo está completamente seguro, y eso es de que su vida será muy exitosa.
Todos lo dicen, desde que es pequeño, Sunoo siempre ha sido demasiado perfecto; un estudiante ejemplar, muy inteligente, y encima muy lindo. Tiene una pared llena de sus logros, y una lista de todos sus objetivos logrados. Solo le falta una cosa, la más importante, y eso es convertirse en el presidente estudiantil.
No parece demasiado complicado, porque claro que para él algo así era muy posible, todo parecía ir bien de esa manera, pero todo se complica cuando Park Sunghoon, el jugador estrella del equipo de rugby, necesita de sus servicios como tutor, e irónicamente lo que parecía ser solo un paso más para lograr lo que tanto quería termina de una manera que ninguno de los dos esperaba.