Nos conocimos en la prepa. Él era de esos que no planeaban quedarse mucho tiempo. Su plan era claro: alistarse en la marina. El mío era sobrevivir las clases y no pensar mucho en el futuro. Nos hicimos amigos sin buscarlo. Él decía que yo le gustaba. Yo decía que no. Pero a veces, cuando me sonreía como si yo fuera su casa, me daban ganas de decir que sí.