Si Eun, un chico que, por problemas del pasado, terminó en una nueva escuela, conoció a muchas personas, sin saber que una de ellas se interesaría en él de manera enfermiza. Tanto así que, si le hicieran daño físico o psicológico, sin dudarlo un segundo, iría a devolver el mismo daño al doble o al triple. Según él, tenía todo el derecho de golpear ese hermoso rostro porque le pertenece.
Solo bastó un simple encuentro en los baños públicos para crear la suficiente tensión entre ellos: el interés en él, las ganas de golpearse mutuamente... o tal vez solo besarse sin desenfreno.
Para Si Eun, era demasiado. Su mejor amigo y primer amor, Su-hoo, estaba internado en el hospital en un sueño profundo que lo inquietaba, al pensar que quizá nunca despertaría. Su otro amigo, Beom, fue el culpable de que el otro estuviera en ese estado, pero, por alguna razón, no podía culparlo del todo: él también se sentía bastante culpable...
También estaban sus nuevos amigos: Baku, Gotak, Jun Tae. Sin olvidar la maldita y jodida unión creada por el ex amigo de Baku... Baek Jin. Y ese chico llamado Seongje, ese bastardo que, cuando le dirigía una mirada, una sonrisa, o le hablaba con doble sentido, de alguna forma lo hacía sentir raro.
CLARO, no lo mostraba por fuera, pero por dentro se sentía nervioso. Después de ese momento en el baño, se lo encontraba seguido. Si no era por la unión, era porque, de la nada, Seongje se acercaba cuando caminaba solo por la calle. A veces con una pequeña conversación sin una pizca de sentido, o simplemente caminaba a su lado.
¿Debería contárselo a sus nuevos amigos?
¿O tal vez quedarse callado y disfrutar ese sentimiento de comodidad y tranquilidad que Seongje le brindaba?
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Serie: Weak Hero: Class 2
Todos los derechos reservados a su autor original.
Historia original, trama ligada a la historia original de la serie.
Contenido sexual, drogas, lenguaje inapropiado, sangre, agresividad.
Parejas:
Si eun/Seongje
Sinopsis:
Después de una brutal pelea, Gotak despierta en el hospital con el cuerpo adolorido y el orgullo hecho trizas. Lo que no espera es encontrar a Juntae, su amigo de siempre y compañero de peleas, velando por él con una devoción que nunca había notado tan claramente. Con su madre fuera del país por unos días, Gotak queda a merced del cuidado silencioso y constante de Juntae, quien aparece cada día con comida casera, reproches suaves y una compañía que comienza a significar más de lo que ninguno de los dos se atreve a admitir.
A medida que las heridas físicas de Gotak sanan, otras más profundas empiezan a abrirse: los miedos, la soledad, los silencios nunca dichos. En la rutina de compartir almuerzos, mirar series viejas y aprender a convivir sin palabras innecesarias, su amistad empieza a transformarse. Lo que comenzó como una promesa de cuidado se convierte en algo más íntimo, más doloroso y más bello: el descubrimiento lento y honesto del amor.