Antes de que la primera luz del alba despuntara sobre las nubes que abrazaban los agrestes riscos, hubo una época en que el Sol no era solo una estrella que regía los cielos, sino el emblema viviente de un imperio glorioso que jamás conoció un ocaso.
Mas toda luz que excede su medida es devorada por su propio resplandor.
Y fue así que, mucho después de que los hermanos del Antiguo Imperio Unificado alzaran sus propios estandartes, el caos descendió una vez más como rocío carmesí sobre las tierras que alguna vez reflejaron su gloria. Un tratado de concordia fue ofrecido, para que el Soberano del Sol, al contemplar el llanto del pueblo y el quebranto de su heredad, entregase aquello que más atesoraba, como precio y moneda de paz.
Sin embargo, aquel a quien el deber ató a jurar lealtad no halló sosiego en los dictados del pacto, pues su corazón... ya había elegido su propio destino.
"Por siempre tuyo... hasta que el Sol ya no me llame su hijo."
TAEKOOK FF
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