
En la penumbra callada del bosque marchito, una carta descansa sobre el pecho bendito. No hay nombre, no hay rostro, solo el eco del viento, y un amor silenciado por el mismo tiempo. Las hojas caen como lágrimas viejas, el sol apenas toca las ramas y quejas. Nadie responde al suspiro que clama, nadie consuela al alma que llama. Entre ramas secas y el crujir del suelo, quedó un corazón que soñaba el cielo. Ya no hay regreso, ya no hay mañana, solo el otoño, que todo desgana. Y en el silencio que la muerte abraza, queda un susurro que nunca se traza: "Si no vuelvo a despertar, no lloren por mí, yo me fui donde el amor aún existe por ti." Nota: La idea fue mía, y como no sé cómo expresarme, le pedí ayuda a ChatGPT para escribirla.All Rights Reserved
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