
En Tiny Town, los días huelen a café recién hecho, a flores que crecen donde no deberían y a silencios que dicen más de lo que parece. Willow Hart aprendió a observar el mundo con cuidado. A amar despacio. A evitar aquello que podría doler. Jace llegó sin hacer ruido. Con libros, miradas largas y palabras que nunca dice del todo. No prometió quedarse... pero empezó a ocupar espacios que nadie más llenaba. Entre ferias de pueblo, pijamadas caóticas, risas compartidas y conversaciones a medianoche, algo empieza a nacer. Y a veces, lo más peligroso no es amar... sino dejarse ver.All Rights Reserved