Éramos parte del todo y a la vez parte de la nada. Éramos el placer del masoquismo. Éramos la muerte buscada durante una larga agonía. Éramos la belleza que sufre, vomita y muere.
Éramos almas gemelas, pero recordé que las almas gemelas no siempre están destinadas a estar juntas, ahora él está brillando allá y yo, yo estoy aquí, sé que en algún momento volveremos a encontrarnos y cumpliremos todo lo que un día soñamos.