El reflejo de David

El reflejo de David

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WpMetadataNoticeLast published Sun, May 11, 2025
En sus ojos vacíos quedó hipnotizada, como si estuviera hechizada. ¿Será por lo alto que es? ¿Por lo imponente que se ve? ¿Por su bien estructurado cuerpo, o por su pálida y tersa piel? ¿O acaso por el perverso parecido con 'él'? Ella lo sabía, podía sentirlo en cada latido errante; necesitaba entender, ¿qué era lo que le atraía tanto de aquel ser sin vida? El mármol frío parecía devolverle la mirada, pero en su mente confundida, ella juraba que sentía la calidez que le fue arrebatada a los diez. Buscó consuelo en cuerpos ajenos, Quería sentir sus dedos rozar su suave piel, algo tan dulce como la miel Pero sabía que es falso. en nicotina que se deslizaba por sus pulmones, y en bebidas que ardían como el fuego que le consumía el alma. Hundiéndose, no en la dulzura de vivir, sino en el arte de sobrevivir, Los garabatos de sangre en sus muñecas, marcados como medidas desesperadas para ahogar lo que ella llamaba "la enfermedad", Algo que la perseguirá toda la eternidad Y ahora... ¿qué esperaba encontrar frente a esa estatua inmóvil, un reflejo perfecto de lo que sucedió ? ¿Un ideal al que abrazarse cuando el mundo la empujaba al abismo, o una obsesión que la alejaba aún más de sí misma? Sabía que esa escultura no podía herirla, y quizás por eso se dejó llevar, como quien se aferra a una ilusión para no enfrentarse a su propia realidad.
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Aciago

A veces, la vida duele más de lo que las palabras pueden explicar. Ella lo sabía bien. Cada mañana era una lucha contra sus propios pensamientos, una guerra silenciosa en la que siempre salía herida. La ansiedad la estrangulaba desde dentro, y el mundo a su alrededor parecía indiferente. Nadie imaginaba que detrás de su mirada vacía se escondía un infierno: el monstruo que vivía bajo el mismo techo, le había robado la inocencia y la calma. Una tarde, todo colapsó. En medio de un ataque de pánico en los pasillos del instituto, cayó al suelo temblando, incapaz de respirar. Un chico de mirada intensa y silenciosa, que no dijo nada pero se arrodilló a su lado y le sostuvo la mano. Había algo en él... una oscuridad parecida a la suya. Lo que no sabía era que aquel desconocido no era cualquier chico Cargaba con sus propios demonios, cicatrices invisibles que lo hacían diferente a todos los demás. Y sin saber por qué, decidió que quería ayudarla. Porque a veces, las almas rotas se reconocen entre sí.

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