En los jardines del palacio, George sentía un deje preocupación al ver a su hijo, el Príncipe de la corona Daniel, jugando con su nueva mascota, un león albino de nombre Surak, regalo del Emperador. Ante su ansiedad, un joven guardia, se acerca a George en un intento por ayudar a calmar sus nervios, sin saber que, ese pequeño e insignificante gesto para otros, desataria una furia de celos y posesividad en el corazón de Max Verstappen, el gran Emperador
All Rights Reserved